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CRÍTICAS de ESTRENOS: DESEO

CRÍTICAS de ESTRENOS: DESEO

"quiere ser un intenso retrato sobre el deseo, la rutina y las relaciones rotas, pero su irregular ritmo y una infidelidad construida de forma demasiado apresurada terminan alejando emocionalmente al espectador pese al sólido trabajo de Ludwika Paleta"

Título Original: Deseo

Duración: 98 minutos

Dirección: Teresa Simone

Guion: Giulia Cardamone, Vanesa Miklos

Reparto: Ludwika Paleta, José María Yazpik, Óscar Casas, Leonardo Ortizgris, Matías Coronado, Pilar Pascual

Fotografía: Marc Bellver

Música: Silvia Jiménez Alvarez

Género: Thriller Erótico Dramático

Distribuidora en Cines: 39 Escalones Films

Fecha de Estreno en Cines: 8 de Mayo de 2026

SINOPSIS

Lucero lo tiene todo: lujo, éxito, un marido devoto y dos hijos perfectos. Pero detrás de esa vida impecable, se esconde un vacío que la empuja a buscar riesgo y pasión. Todo cambia cuando Matías, el joven y atractivo entrenador de natación contratado por su esposo, irrumpe en su rutina y despierta en ella una obsesión. Lo que comienza como una atracción se convierte en una relación secreta que amenaza con destruir su mundo, especialmente cuando su propia hija también se siente atraída por él.

OPINIÓN

Deseo, el debut en el largometraje de Teresa Simone, se adentra en ese tipo de historias que intentan romper la aparente perfección de las relaciones estables para mostrar todo lo que se esconde debajo. La película sigue a Lucero, interpretada por Ludwika Paleta, una mujer que vive atrapada en una rutina cómoda, ordenada y aparentemente feliz, pero marcada por un vacío emocional cada vez más evidente. La llegada de Matías, el personaje de Óscar Casas, actúa como detonante de una historia donde el deseo, la frustración y la necesidad de sentirse viva vuelven a sacudir una vida que parecía completamente estable. Mientras tanto, José María Yazpik aporta presencia y equilibrio como ese marido que representa la estabilidad que poco a poco empieza a resquebrajarse.

Lo más interesante de Deseo es que intenta ir más allá del típico relato de infidelidades y relaciones prohibidas. Teresa Simone con esta película intenta abrir una conversación sobre el deseo femenino en la madurez, sobre lo que no se dice en pareja, sobre la frustración, la rutina y las fantasías que se van aplazando durante demasiado tiempo. Esa exploración del desgaste emocional dentro de la pareja, los silencios incómodos, las carencias afectivas y esa sensación de rutina que termina apagando incluso a quienes parecen tenerlo todo. La película apuesta constantemente por una atmósfera cargada de tensión contenida, miradas largas y emociones reprimidas, intentando construir una experiencia más íntima que provocadora. Y aunque no siempre logra mantener el equilibrio narrativo, sí consigue dejar momentos donde la vulnerabilidad de Lucero y el conflicto emocional del personaje se sienten reales gracias, sobre todo, al trabajo contenido y convincente de Ludwika Paleta.

Como comentaba, gran parte de ese mérito recae en Ludwika Paleta, que probablemente entrega una de las interpretaciones más sólidas de la película. Su Lucero transmite cansancio emocional, dudas y contradicciones sin necesidad de exagerar gestos ni diálogos. Hay humanidad en el personaje, y eso hace que el espectador quiera entenderla incluso cuando toma decisiones cuestionables. Frente a ella, Óscar Casas interpreta a Matías con una presencia magnética y provocadora, funcionando como ese elemento desestabilizador que rompe la aparente tranquilidad de la protagonista. Por su parte, José María Yazpik aporta serenidad y madurez al papel del marido, convirtiéndose en una figura importante dentro del conflicto emocional que plantea la historia.

Sin embargo, donde Deseo empieza a tambalearse es precisamente en la construcción de ese conflicto principal. La película tiene un ritmo extraño. Por un lado, hay escenas que se sienten excesivamente pausadas, con secuencias largas y cambios narrativos que ralentizan demasiado el avance de la historia. Pero, paradójicamente, el eje principal de la película —la relación entre Lucero y Matías— ocurre con una rapidez que termina resultando poco creíble.

Y ahí aparece uno de los mayores problemas de la película: la relación entre ambos parece forzada desde el guion. Apenas existe tiempo para el coqueteo, para construir una tensión real o para hacer sentir al espectador que Lucero está cruzando una línea importante en su vida. Todo sucede demasiado deprisa, casi como si la película quisiera llegar cuanto antes al conflicto sin preocuparse demasiado por cómo se desarrolla emocionalmente. Eso provoca una sensación extraña, porque Lucero actúa en algunos momentos como alguien acostumbrada a las infidelidades o a dejarse llevar por este tipo de relaciones, cuando la propia película intenta vendernos justo lo contrario.

Ese contraste termina jugando en contra de la historia. Porque mientras la narrativa avanza lentamente en muchos tramos, el detonante principal ocurre de forma apresurada, artificial y poco natural. Y eso acaba afectando a la credibilidad emocional de la película. No ayuda tampoco que algunos giros de guion parezcan impuestos únicamente para sorprender al espectador, dejando más desconcierto que impacto real. Los cambios de secuencia, además, en ocasiones rompen el ritmo emocional y hacen que ciertas escenas pierdan fuerza en lugar de potenciarla.

Aun con todos esos problemas, Deseo tiene elementos rescatables. La película intenta abordar temas poco habituales desde una perspectiva íntima y adulta, y eso siempre se agradece. Hay momentos donde realmente consigue transmitir incomodidad, tensión y vulnerabilidad. El problema es que nunca termina de encontrar el equilibrio entre lo contemplativo y lo emocionalmente convincente.

Al final, Deseo deja la sensación de ser una película con buenas intenciones, un reparto comprometido y una propuesta interesante, pero atrapada en una ejecución irregular. Tiene escenas potentes y reflexiones que funcionan, aunque también decisiones narrativas que hacen difícil conectar del todo con lo que ocurre en pantalla. Una cinta que apunta a ser intensa y provocadora, pero que termina dejando más dudas que emociones duraderas.


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