Fleak, la película que promete emocionar con su visión sobre la discapacidad infantil y la amistad
Fleak llegará a los cines el 29 de mayo con una historia de animación sobre discapacidad, miedo y aceptación
Queda muy poco para que Fleak llegue a los cines de toda España. Será el próximo 29 de mayo, de la mano de Vercine, cuando esta película de animación se estrene en salas con una propuesta tan sensible como valiente: contar, desde la ternura y la imaginación, una historia centrada en la discapacidad en la infancia y en la forma de afrontar las secuelas de un accidente.
Se trata de una coproducción entre Finlandia, Francia y Polonia, liderada por el estudio finlandés Anima Vitae, responsable de títulos infantiles como la premiada saga de Niko. En esta ocasión, el equipo apuesta por una película comprometida con la salud y la protección de la infancia, abordando un tema complejo con una mirada cercana, emocional y pensada para conectar tanto con peques como con personas adultas.
La historia se pone en la piel de Thomas, un niño de 11 años cuya vida cambia por completo tras sufrir un accidente que le impide caminar. A partir de ese momento, la película se adentra en un terreno delicado y necesario, mostrando el proceso de aceptación, el peso emocional de lo ocurrido y la importancia del apoyo del entorno más cercano. Lejos de quedarse en el golpe inicial, Fleak pone el foco en la resiliencia, el amor y la valentía que hace falta para seguir adelante cuando todo parece derrumbarse.
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que sus responsables partieron de una preocupación real: no existen muchas películas infantiles que sitúen la discapacidad en el centro del relato. Precisamente por eso, el productor y guionista Antti Haikala y el director Jens Møller quisieron desarrollar una historia que no solo emocionara, sino que también sirviera de referencia para quienes puedan estar pasando por una situación parecida.
Durante el proceso creativo, el equipo llegó incluso a hablar con niños que habían sufrido una discapacidad tras un accidente. Según contaron los propios cineastas, la respuesta fue muy positiva: varias de esas personas sintieron que una historia como esta podría haberles ayudado en un momento difícil. Ese contacto directo con la realidad fue clave para dar forma a una película que busca ser inspiradora y honesta, sin perder la magia propia de la animación.
Y en medio de todo ello aparece Fleak, una criatura pequeña, peluda, traviesa y llegada de otra dimensión. Su origen también es muy personal, ya que nació de la imaginación del propio Haikala. Según explica, Fleak era una especie de ser fantástico que surgía en los momentos complicados para aliviar tensiones y aportar un toque divertido a la convivencia familiar. Con el tiempo, esa idea íntima acabó transformándose en el corazón de una película que mezcla fantasía y emoción a partes iguales.
En la historia, la aparición de Fleak abre a Thomas la puerta a un universo extraordinario en el que puede reencontrarse con su fuerza interior y con aquello de lo que todavía es capaz. Pero la aventura no tarda en complicarse: su sombra se separa de él y se convierte en un monstruo que amenaza con desatar el caos en ambos mundos. A partir de ahí, Thomas tendrá que enfrentarse a sus miedos, reconstruir la relación con sus hermanos y comprender que la verdadera fuerza nace de la amistad, el amor y la aceptación.
Con Fleak, la animación vuelve a demostrar que también puede hablar de temas profundos sin perder sensibilidad ni cercanía. Una propuesta pensada para emocionar, hacer reflexionar y, sobre todo, acompañar desde la empatía a quienes alguna vez han sentido que todo cambiaba de golpe. El 29 de mayo será el momento de descubrir esta historia en la gran pantalla.


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