CRÍTICAS de ESTRENOS: MI AMIGA EVA
CRÍTICAS de ESTRENOS: MI AMIGA EVA
"un viaje tierno y honesto sobre redescubrir el amor y a uno mismo, con una protagonista tan imperfecta como entrañable"
Escrito por: Jakob Rogers
Título Original: Mi amiga Eva
Duración: 100 minutos
Dirección: Cesc Gay
Guion: Cesc Gay, Eduard Sola
Reparto: Nora Navas, Rodrigo de la Serna, Juan Diego Botto, Àgata Roca, Francesco Carril, Fernanda Orazi, Marián Álvarez, Miki Esparbé, Mercedes Sampietro, Lluís Villanueva, David Selvas, Fred Adenis, Aleida Torrent, Annick Weerts, Benjamin Montes, Carles Martínez, Carmen Vilao, Gabriel Napoleone, Marc Rodríguez
Fotografía: Andreu Rebés
Música: Arnau Bataller
Género: Comedia Romántica
Distribuidora en Cines: Filmax
Fecha de Estreno en Cines: 19 de Septiembre 2025
SINOPSIS
Eva es una mujer de 50 años casada desde hace más de veinte y con dos hijos adolescentes. Durante un viaje de trabajo en Roma, Eva se da cuenta de que quiere volver a enamorarse antes de que sea "demasiado tarde". Ya en Barcelona, Eva empieza una nueva vida de soltera abierta al juego de la seducción y el romance. A lo largo de un año seguiremos a esta mujer que ha roto con su mundo buscando un sentimiento. Un imposible, pero quizás el azar pueda rescatarnos.
Escrito por: Jakob Rogers
Mi Amiga Eva es una película bien curiosa. A simple vista, no parece ser nada más que una comedia romántica para adultos de mediana edad, al estilo de algo que haría Woody Allen o como las últimas entregas de Bridget Jones. Sin embargo, es una que se ha mantenido viva en mi cabeza desde hace una semana que la vi, pues a pesar de sus imperfecciones, aquí tenemos una obra con mucha ternura, sutilmente profunda, con cosas interesantes que decir sobre cómo evoluciona con el tiempo nuestra visión del amor, y momentos inesperados de humor que revelan la cantidad de ridiculeces que estamos dispuestos a hacer cuando nos enamoramos.
Eva, nuestra protagonista interpretada tan brillantemente por Nora Navas, es una mujer que se da cuenta, después de 20 años en un matrimonio “feliz” que, quizás, no está tan feliz como parece, y va a ir descubriendo que es una romántica en una era donde eso ya está pasado de moda, y más a su edad. Es una protagonista atípica a las que estamos acostumbrados a ver, siendo una mujer extremadamente insegura. En un momento crucial, alguien le dice que ella sabrá lo que está haciendo, cuando nosotros sabemos que es todo lo contrario. A parte de no tener nunca las cosas claras, miente innecesariamente constantemente porque no sabe expresar sus complejas emociones. Aún con sus deficiencias, Navas consigue que empaticemos con ella. Su tristeza es fácil de entender para cualquiera que haya tenido que navegar reacciones juzgantes por parte de amistades y familiares, y para todos los que no siempre sabemos lo que queremos y tomamos decisiones impulsivas sin lógica detrás de ellas.
Algo que me parece peculiar es que, en películas más simples que esta, la disolución del matrimonio ocurriría tras una infidelidad (por parte del hombre, normalmente), mala convivencia o años de cabreo acumulado que terminan explotando, pero aquí no es el caso. No hay ningún verdadero problema con el matrimonio. El marido (interpretado con gran dignidad por Juan Diego Botto en un papel que no es fácil) es, en gran medida, un buen hombre que realmente ama a su mujer. La raíz del conflicto viene de que Eva está cansada de la rutina y de estar siempre teniendo que hacer de madre o de esposa, no pudiendo ser su propia persona, incluso cuando está en otro país por trabajo.
Ante la serie de decisiones que va tomando Eva a lo largo de la historia, sería fácil describirla como una loca e irresponsable, en especial con su despreocupación por el efecto que tiene todo esto en su familia, pero también se podría decir lo mismo de las personas a su alrededor que tratan de controlar cada aspecto de su vida. Ante esto, Eva deberá aprender a tener mayor control sobre su vida y ver que el amor no se trata de tener citas o acostarse con alguien, sino de tener una conexión más honesta.
Aquí entra el maravilloso Rodrigo de la Serna. Las escenas entre él y Navas me recordaron mucho a las de la trilogía de Antes de..., películas románticas que se centran más en el diálogo que en la trama. Desafortunadamente, aunque se entiende por qué no aparece más debido a la estructura de la historia, sí se notó bastante la ausencia de la Serna durante el segundo acto, pues la química que tiene con Navas es potente y hubiera gustado verles compartir más escenas. Además, termina en un punto donde se siente una falta de mayor desarrollo.
No estoy convencido de que todas las ideas concebidas por Cesc Gay y Eduard Sola (guionista en racha últimamente, habiendo solo el año pasado escrito películas tan buenas como La Virgen Roja o Casa en Llamas) estén del todo bien exploradas, y algunos de los chistes, como los que hablan de las diferencias entre los hombres y las mujeres, son demasiado fáciles. Pero hay otras cosas como las reacciones de incredulidad de los hijos o los comentarios sobre la cantidad de argentinos que hay ahora en España, que resultan bastante graciosas. Y el retrato de una mujer reprimida está muy bien concebido, con la peli dejándote con una sensación de satisfacción pero, también, de hasta querer ver más.





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