Annacrusa presenta "Perder la fe", su nuevo single y adelanto de su próximo disco
ANNACRUSA: tres tracas y una voz abismal
Hay bandas que se oyen y otras que se sienten en lo más hondo. Annacrusa pertenece a ese segundo grupo: una amalgama curiosa y potente donde el pulso metalero convive con una sensibilidad pop. Tres tracas —esa contundencia rítmica que golpea— se apoyan en una voz que arrastra y conmueve, creando un contraste de actitud y elegancia que no pasa inadvertido.
En su camino discográfico ya dejaron pistas como Duelo y La Espina, y ahora presentan Perder la fe, single que además presta nombre a su próximo tercer disco. El álbum verá la luz el 6 de marzo de 2026, y este adelanto funciona como un faro que anuncia la dirección sonora del conjunto: directa, honesta y cargada de matices.
Perder la fe no es una balada al uso: parte de una resignación contenida, cantada a medio tiempo, pero nunca se rinde a lo previsible. Guitarras ásperas y crudas se entrelazan con pasajes melódicos donde el sintetizador toma el timón, dibujando paisajes sonoros que alternan tensión y calma. La letra aparece como una invitación —una llamada a no dejarse vencer— frente a la velocidad de un mundo que cambia y a la pérdida de referencias humanas. Es, en definitiva, un grito lúcido enmedio del ruido.
Este nuevo corte ofrece una cara diferente a lo mostrado en los anteriores adelantos, Leviatán y Bitácora, ampliando el universo sonoro de la banda y dejando claro que Annacrusa no teme explorar contrastes. El single y el álbum han contado con la producción de Sam Ferrer y se grabaron en WZ Estudi a lo largo de 2025. Perder la fe ya está disponible en las plataformas digitales y al final de este artículo te dejamos su videoclip.
En el directo la banda deja de presentarse: irrumpe. Lo suyo no es la sutileza de las presentaciones medidas, sino la contundencia de quienes construyen atmósferas con luz y sombra y convierten cada canción en una experiencia visceral. Empiezan con un murmullo que, sin avisos, se transforma en un vendaval emocional: energía, desnudez y una intensidad primitiva que llega sin artificios.
Annacrusa propone canciones nacidas desde la verdad, sin escapar del conflicto, y capaces de convertirse al mismo tiempo en refugio y espejo. Si buscas música que no solo suene, sino que también remueva, Perder la fe es una buena puerta de entrada para adentrarte en su mundo.



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