CRÍTICAS de ESTRENOS: 28 AÑOS DESPUÉS EL TEMPLO DE LOS HUESOS
CRÍTICAS de ESTRENOS: 28 AÑOS DESPUÉS EL TEMPLO DE LOS HUESOS
"Una secuela brutal y provocadora que mezcla gore, sátira y reflexión social para retorcer el universo zombi desde la incomodidad y la madurez. Nia DaCosta sorprende con un giro surrealista que demuestra que el terror aún puede decir algo relevante sobre el miedo y el poder"
Título Original: 28 Years Later: The Bone Temple
Duración: 109 minutos
Dirección: Nia DaCosta
Guion: Alex Garland
Reparto: Ralph Fiennes, Emma Laird, Alfie Williams, Jack O'Connell, Chi Lewis-Parry, Robert Rhodes, Maura Bird, Ghazi Al Ruffai, Natalie Cousteau, Elliot Benn, Sam Locke
Fotografía: Sean Bobbitt
Música: Hildur Guðnadóttir
Género: Thriller de Terror
Distribuidora en Cines: Sony Pictures
Fecha de Estreno en Cines: 16 de Enero de 2026
SINOPSIS
Ampliando el mundo creado por Danny Boyle y Alex Garland en ‘28 años después’, pero dándole un giro radical, Nia DaCosta dirige ‘28 años después: El templo de los huesos’. En la continuación de esta épica historia, el Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como lo conocen, y el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O'Connell) se convierte en una pesadilla de la que no puede escapar. En el mundo de ‘El templo de los huesos’, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia: la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora.
OPINIÓN
Escrito por: Noemí González Delgado
"28 años después: El templo de los huesos" es una demostración poco habitual de cómo todavía es posible sorprender al público mediante nuevas tramas que apuestan por distopías más crudas, más sarcásticas y deliberadamente surrealistas.
La directora Nia DaCosta logra no perder ni un ápice de la sensibilidad ni de la brutalidad que definieron la primera entrega de la franquicia, transcurridos ya veintiocho años desde el estallido inicial de la infección. Y cuando parecía que sabíamos exactamente qué esperar de este universo, la película da un giro incómodo y audaz que se adentra en cuestiones existenciales y profundamente controvertidas. Se cuestiona el poder y su opresión a través del miedo; se expone la fragilidad de nuestras creencias infundadas y se retrata la vulnerabilidad de la identidad frente a los "comecocos" con forma humana o viral. La película funciona, en ese sentido, como una metáfora en sí misma, sostenida por un guion que demuestra cuidado e inteligencia a la hora de articular su discurso.
Esta esencia crítica enriquece la trama y se ve reforzada por la acertada construcción simbólica de sus personajes, carismáticos y respaldados por un elenco de alto nivel interpretativo. Destaca Jack O’Connell en el papel de Jimmy, líder de una secta satánica obsesionada con complacer a Lucifer mediante la tortura sistemática de cualquiera que se cruce en su camino. No es terreno desconocido para el actor: O’Connell ya ha demostrado su solvencia liderando grupos de perturbados, como por ejemplo, "Sinners".Su consolidación como villano se confirma aquí como uno de los grandes aciertos de su carrera.
Ralph Fiennes, en el papel del doctor Kelson, se erige como el auténtico "pez gordo" del film. Junto a Chi Lewis-Parry, protagoniza algunos de los momentos más tensos —y sorprendentemente divertidos— de la película. Las secuencias entre el médico y el infectado Alfa abordan dilemas éticos sobre los límites de la medicina, la soledad y la necesidad, casi olvidada, del espíritu de comunidad.
Aunque la historia se atasca por momentos, termina encontrando su ritmo. El espectador disfruta de persecuciones rodadas con cámara en mano y planos secuencia efectivos, una banda sonora que provoca sonrisas cómplices y, cómo no, alguna mueca de desaprobación ante un uso del gore tan explícito como insistente.
Finalmente, DaCosta, bajo la producción de Danny Boyle, padre espiritual de esta odisea zombi, entrelaza los puntos fuertes del relato para construir una atmósfera surrealista y lúdica, apoyada en una escenificación casi teatral que convierte la experiencia en un espectáculo visual.
Por otro lado, la película revitaliza un espíritu ochentero al más puro estilo Cuenta conmigo. Resulta imposible no empatizar con el miembro más joven del grupo satánico, interpretado por Alfie Williams, que cuenta con la ayuda de una joven rebelde decidida a enfrentarse al poder autoritario del autoproclamado "Hijo de Lucifer". Dos personajes que se abren camino con fuerza en la franquicia, hasta el punto de que algún viejo conocido de 28 días después estará dispuesto a echarles una mano.
En resumen, "28 años después: El templo de los huesos" no solo amplía el universo de la franquicia, sino que lo desafía y lo expone con una mirada más incómoda, madura, abriendo paso a un cine de terror y experimental. Lejos de limitarse a la repetición de fórmulas, la película apuesta por una narrativa que combina gore, sátira y reflexión social, demostrando que el cine de zombies aún puede decir algo relevante sobre el miedo, el poder y la fragilidad de la identidad humana.

Post a Comment